
Fuegos artificiales
Afuera celebran; tu perro busca refugio. Anticípate a los estallidos: prepara su rincón, acompáñalo y cubre sus orejitas antes de que comience el ruido.
1 / 3Cuida sus orejitas cuando el ruido lo inquieta.
Si tu perro tiembla o busca dónde esconderse, tú sabes lo mucho que necesita sentirse acompañado. Deja sus orejeras a mano y prepara su rincón antes de que empiece el ruido.
Su manta, tu compañía y una cobertura suave para sus orejitas.

Super agradecida con la atención y por sobretodo con el producto. Estamos super contentos con mi pareja pero el más feliz es mi peludito, infinitas gracias.
Antonia Fernandez S.Cada par es un juego completo de orejeras para un perro: una banda acolchada que cubre ambas orejas, con cierre de velcro regulable. Elige uno, dos o tres juegos según cuántos necesites.
La banda acolchada debe cubrir ambas orejas, con el hocico y los ojos despejados. Ajusta el velcro con suavidad, sin comprimir su cabeza. Si tienes dudas sobre las medidas no dudes en escribirnos.
Empieza en casa y sin ruido. Deja que tu perro las huela, acompaña los primeros usos con premios y haz sesiones cortas. Así puedes familiarizarlo con ellas antes de necesitarlas.
Orejeras CalmDoggySi tu perro tiembla, se esconde o te busca cuando hay ruido, tú sabes lo que necesita: compañía y cuidado. Prepárate para estos cuatro momentos.

Afuera celebran; tu perro busca refugio. Anticípate a los estallidos: prepara su rincón, acompáñalo y cubre sus orejitas antes de que comience el ruido.

El baño ya terminó, pero el secador puede inquietarlo. Cuida sus orejitas, empieza con poca potencia y acompaña el secado con pausas y un trato suave.

Tú escuchas un trueno; tu perro puede buscarte temblando. Quédate cerca, cierra las ventanas y deja sus orejeras listas para acompañarlo.

Los taladros y golpes de una obra cambian su día sin avisar. Prepara un espacio alejado de la ventana y suma una cobertura acolchada para sus orejitas.

Conoces esa mirada: tu perro deja lo que está haciendo y te busca. Ten a mano una forma de cuidar sus orejitas, sin dejar de ofrecerle lo que ya conoce y le gusta: su espacio y tu compañía.
Solo tres pasos sencillos para acompañar mejor a tu perro.
El acolchado alrededor de sus orejas es una ayuda adicional para esos momentos de más ruido.
El velcro regulable te permite adaptar las orejeras a su rutina y sus movimientos.
Cuando él te busca, tú puedes ofrecerle compañía, su lugar favorito y un gesto extra de cuidado.
Tenlas a mano para celebraciones, visitas, viajes y otros días llenos de movimiento.
CalmDoggy tiene una comunidad repleta de dueños que aman a sus peluditos y cada día comparten sus experiencias con nosotros.

Nos encanta salir a conocer lugares nuevos y nuestro perrito siempre está considerado en los planes. Con las orejitas de CalmDoggy se nos facilita mucho más tener nuevas aventuras. Para cualquier percance que ocurra, tenemos su protección necesaria.

Desde que llegó Pepito a la casa, lo que más me importa es que se sienta seguro y cómodo. Con CalmDoggy pude secarlo sin que se asustara ni se estresara. Ahora la rutina de baño es mucho más amable para los dos y se nota que él también lo disfruta.

Cuando llega una noche de celebración, dejo todo listo: su manta, su rincón y un poco de compañía. Me gusta poder darle algo que lo ayude a sentirse más acompañado y tranquilo en medio del ruido.

Al principio no sabía si valía la pena, pero después de probarlas noté la diferencia. Cuando hay más movimiento o ruido de lo normal, mi perro se mantiene mucho más tranquilo y seguro.
La banda acolchada cubre ambas orejas y añade una barrera física frente al sonido del entorno. Están pensados como apoyo para los momentos ruidosos.
Puedes prepararlas para los fuegos artificiales, el secador de pelo, una tormenta o las obras cerca de casa. Preséntaselas primero en un momento tranquilo y colócalas antes del ruido cuando puedas anticiparlo.
La banda acolchada debe cubrir por completo sus orejas sin tapar los ojos ni el hocico. Ajusta el velcro con suavidad, sin comprimir su cabeza ni el cuello.
Deja que las huela y empareja ese primer contacto con un premio. Haz pruebas cortas en casa, sin ruido, y aumenta el tiempo poco a poco si está cómodo. Puedes parar y volver a intentarlo más tarde.
Pon la banda acolchada sobre sus orejas, deja libre su carita y cierra el velcro bajo el mentón. Regúlalo para que se mantenga en posición con suavidad; no necesitas presionar la banda contra su cabeza.
No son un aislamiento total ni eliminan todos los sonidos. Su diseño añade cobertura acolchada sobre las orejas que reduce en un gran porcentaje los ruidos molestos. Acompaña su uso con un espacio tranquilo y observa siempre cómo responde tu perro.
Cada par es un juego completo para un perro, con su banda acolchada y cierre de velcro. El pack de uno incluye un juego; el de dos, dos juegos; y el de tres, tres juegos. El precio total de tu elección se confirma antes de pagar.
Puedes acompañar sus ratos de descanso mientras supervisas que esté cómodo y que la banda acolchada siga en su lugar. Retíralas si intenta quitárselas o muestra incomodidad; la adaptación debe ir a su ritmo.
Retíralas con suavidad y guárdalas secas junto a sus accesorios. Revisa la banda acolchada y el velcro antes del siguiente uso. Así las tienes listas cuando vuelvas a necesitarlas.
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En casa, cuando sabemos que habrá fuegos artificiales, dejamos preparado su rincón de siempre. Las orejeras se las ponemos con tiempo y él se queda junto a nosotros. Me gusta tener una cosa más a mano para acompañarlo, sin cambiar demasiado su rutina.

Las olió primero y se las fuimos poniendo de a poco. Todo sin apurarlo y dándole tiempo para acostumbrarse.

Mi perro siempre va al mismo rincón cuando siente mucho ruido. Desde que tenemos las orejeras, dejamos su mantita ahí y se las ponemos antes de que empiece. No diría que le encanta cualquier ruido, pero me deja más tranquila saber que estamos preparados.

En mi calle llevan meses con arreglos. Cuando empiezan los golpes, llevo a mi perro a su rincón y le pongo las orejeras. Me ha servido tenerlas a mano.

Mi perrito ya está viejito y cuando algo lo asusta se viene directo a mis piernas. Probamos las orejeras con paciencia y ahora las dejamos cerca del sillón. No reemplazan estar con él, pero me gusta poder sumarlas cuando hay ruidos inesperados.

Compre 2 y las guardamos con su correa. Así no se nos pierden en la casa.

Con mi perro hubo que ir despacio porque le cuestan las cosas nuevas. Empezamos por unos minutos en casa, sin ruido, y luego fuimos probando más. Ahora se las pone sin tanto lío.

Tenemos dos perros y cada uno es diferente. Probamos las orejeras por separado para ver cómo les quedaban. Aunque son de tamaño parecido, el ajuste no era igual para los dos.

Me gustó poder ajustar el velcro sin taparle la cara. Al principio se quedó muy serio, pero después siguió caminando por la casa como siempre. Se ven cómodas.

Mi perro no lo pasa muy bien cuando toca secarlo después del baño. Le damos su tiempo, usamos aire suave y tratamos de no acercarle mucho el secador. Las orejeras se han sumado a esa rutina y ahora preparo todo antes de empezar, así vamos sin apuros.
Al principio pensé que sería cosa de ponérselas y listo, pero con mi perro nada funciona tan rápido. Las primeras veces preferimos que las mirara y las oliera mientras jugábamos tranquilos en la casa. Después probamos dejárselas apenas unos segundos, siempre mirando cómo reaccionaba. Lo que más me gustó fue poder ajustar el velcro sin taparle la cara. Con el tiempo fuimos encontrando un momento del día para practicar, sin esperar a que hubiera ruido afuera. Ahora tenemos su manta, un poco de agua y las orejeras guardadas en el mismo lugar, porque así es más fácil preparar todo. Cuando hay movimiento en el edificio, mi perro a veces se acerca al sillón donde nos sentamos siempre. Yo me quedo a su lado y, si está cómodo, le pongo las orejeras. No ha cambiado su manera de ser ni pretendemos que deje de asustarse de un día para otro. Para nosotros es simplemente una forma más de acompañarlo en esos momentos. Me alegra haber aprendido a observarlo mejor: si está inquieto, hacemos una pausa; si está tranquilo, seguimos con nuestra rutina. Esas pequeñas cosas han hecho el proceso más llevadero para todos.